En la infancia los diagnósticos se escriben con lápiz y com-pasión*

 

Presentación del libro "En la infancia los diagnósticos se escriben con lápiz" a cargo de de Carlos Germán Barraza Cedillo, Facultad de Psicología, Universidad Autónoma de Querétaro, México

No tengo ningún requerimiento específico para la presentación ni datos curriculares que escribir  quizá que fui TDAH, el ingreso a la escuela interrumpió mi educación, me deformé como psiquiatra pero que no lo vuelvo a hacer, me jubilé porque la universidad se declaró libre de humo pero no de ingenuidad, bajas pasiones y otras cosas, lo único rescatable es que soy padre de cuatro hijos que son un sol y sigo activo para que cuando muera pueda mirarlos a los ojos a pesar de que no pude construir un mundo mejor para ellos

 

Yo no sé muchas cosas, es verdad.

Digo tan sólo lo que he visto.

Y he visto:

Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,

Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,

Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,

Que los huesos del hombre los entierran con cuentos,

Y que el miedo del hombre...

Ha inventado todos los cuentos.

Yo no sé muchas cosas, es verdad,

Pero me han dormido con todos los cuentos...

Y sé todos los cuentos.

 

León Felipe Camino Galicia.

 

La colección de pre-textos - que llevarán a cada lector a la creación de sus propios textos - que hoy nos ocupa tienen un carácter protéico y cambian de forma, admiten muchas lecturas: Es la denuncia de un sistema de salud y de educación que siguiendo los lineamientos del capitalismo trivializan el drama humano, es el relato de la experiencia clínica de los autores, es el desenmascaramiento de cuentos que ocultan un futuro ominoso pero ante todo es el llamado a la reflexión y la exigencia de una postura ética en el ejercicio de la clínica que precisa de una buena dosis de humildad.

En palabras de Edgar Morin: la ética “No es una norma arrogante ni un evangelio melodioso. Es el hacer frente a la dificultad de pensar y de vivir”.

 “La ética es compleja porque es de naturaleza dialógica y debe afrontar con frecuencia la ambigüedad y la contradicción. Es compleja porque está expuesta a la incertidumbre del resultado y comporta opción y estrategia. Es compleja porque carece de fundamento aunque sí sea posible reencontrar sus fuentes. Es compleja porque no impone una visión maniquea del mundo y renuncia a la venganza punitiva”.

Pero la intención más clara de los textos es la del desenmascaramiento, de las imposturas, suplantaciones y embozos de conceptos básicos que muy pocas veces cuestionamos:

1.- Que el objeto de las ciencias de la salud es el estudio de la salud y la enfermedad.

Salud y enfermedad son constructos humanos que no pueden ser examinados desligados del hombre, por lo tanto el punto de partida de todos aquellos que dedican sus esfuerzos al campo de la salud es el constructo hombre: ¿qué es el hombre?, ¿quién es el hombre?, ¿Cómo debemos interrogar? Podemos simplificar la respuesta y llegar a la idea que ahora es lugar común en la ciencia médica: el hombre es un ente biopsicosocial o seguir indagando y llegar a la idea – siempre provisional – de que el hombre siempre es posibilidad, siempre un proyecto inconcluso, en situación – yo soy yo y mi circunstancia diría Ortega y Gasset – en relación consigo mismo, con los demás, con el medio cultural y natural y  en proyección porque se ve en la difícil tarea de encontrar un sentido a la existencia. Por ser lo más indeterminado que existe en la naturaleza ha desarrollado como ninguna otra especie la capacidad de construir no solamente entornos, sino lenguajes y mediante el lenguaje conceptos y a través de los conceptos universos a tanto ha llegado que se ve en la responsabilidad de construirse a sí mismo, en todos los sentidos, comenzando por la construcción de su propio cerebro con el agravante de que en este proceso tiene que manejar el bien y el mal.

Desde sus orígenes el hombre ha dado un valor a la salud y a través del tiempo en las distintas culturas se le ha concebido de varias formas, el elemento común que encontramos en todas ellas es la noción de equilibrio entre las tres dimensiones que constituyen al ser humano, biológica, psicológica y social. Este concepto es un  constructo y está sujeto a la acción del tiempo y la geografía, cambia de una cultura a otra y a través del tiempo en la misma cultura, dependen de la reflexión filosófica, del desarrollo científico y corresponden al espíritu de una época, se expresa mediante metáforas y constituye un paradigma.

El filósofo Byung-Chul Han, afirma: “Las enfermedades neuronales como la depresión, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno límite de la personalidad  o el Síndrome del Desgaste Ocupacional definen el panorama patológico de este siglo. Esta violencia neuronal de rendimiento supone una violencia más sutil que la de la agresión: es la violencia de la disuasión, de la pacificación, de la neutralización, del control, de la violencia suave del exterminio. Violencia terapéutica, genética, comunicacional, violencia del consenso… La sociedad del siglo XXI ya no es disciplinaria, sino una sociedad de rendimiento. Tampoco sus habitantes se llaman ya “sujetos de obediencia” sino “sujetos de rendimiento”. Estos sujetos so emprendedores de sí mismos. Aquellos muros de las instituciones disciplinarias que delimitan el espacio entre lo normal y lo anormal tienen un efecto arcaico. El análisis de Foucault sobre el poder no es capaz de describir los cambios psíquicos y topológicos que han surgido con la transformación de la sociedad disciplinaria en la de rendimiento…A la sociedad disciplinaria todavía la rige el no. Su negatividad genera locos y criminales. La sociedad de rendimiento produce depresivos y fracasados… El exceso de trabajo y rendimiento se agudiza y se convierte en autoexplotación. Esta es mucho más eficaz  que la explotación por otros pues va acompañada de un sentimiento de libertad. El explotador es al mismo tiempo el explotado… La técnica de administración del tiempo y la atención multitasking no significa un progreso para la civilización: El multitasking no es una habilidad para la cual esté capacitado únicamente el ser humano tardomoderno de la sociedad del trabajo y la información, se trata más bien de una regresión. 

El hombre contemporáneo, sostiene ya no sufre de ataques virales procedentes del exterior; se corroe a sí mismo entregado a la búsqueda del éxito. Un recorrido narcisista hacia la nada que lo agota y lo aboca a la depresión. Es la consecuencia insana de rechazar la existencia del otro, de no asumir que el otro es la raíz de todas nuestras esperanzas. Más aún, solo el otro da pie al eros y es precisamente el eros el que genera el conocimiento.

2.-Que el niño es un adulto en miniatura.

Los seres vivos  cumplen un ciclo que los lleva del nacimiento a la muerte, un destino inescapable, en su tránsito por este ciclo se van transformando crecen y se desarrollan y en su desarrollo van modificando su funcionamiento. Una capacidad que tienen más desarrollada los organismo jóvenes es la de aprender que se va perfeccionando con el paso del tiempo el correlato biológico es la neuroplasticidad; la capacidad que tiene el cerebro para modificar sus conexiones y que sin embargo no se pierde con el paso de la vida. Dicho de otra forma el cerebro va cambiando su estructura física y adquiriendo formas de funcionamiento más complejas. Aunque cuantitativamente el cerebro es casi el mismo toda la vida, cualitativamente está en un cambio constante, no solamente en el individuo, también en la especie.

Con respecto al traído y llevado TDAH nos enfrentamos a una contradicción que recuerda la redondilla  de Sor Juana Inés De La Cruz: “Parecer quiere el denuedo/ De vuestro padecer loco/ Al niño que pone el coco/ Y luego le tiene miedo”: queremos niños con la capacidad de mantener la atención en un mundo adulto multitarea e hiperquinético que nos lleva a correr siempre sin saber a dónde vamos, preocupados por eficacias y eficiencias, administración y burocracias de las cuales las instituciones de salud no están exentas.

Oliver Houdé profesor de psicología afirma: La Generación Z, que ha crecido con los videojuegos y los teléfonos móviles, ha ganado aptitudes cerebrales en lo que se refiere a la velocidad y los automatismos, en detrimento de otras como el razonamiento y el autocontrol...

"El cerebro es el mismo, pero los circuitos utilizados cambian. Frente a las pantallas y en la vida en general, los nativos digitales tienen una especie de tren de alta velocidad cerebral que va del ojo al pulgar. Utilizan sobre todo una zona del cerebro, el córtex prefrontal, para mejorar esa rapidez de decisión y de adaptación multitarea, ligada a las emociones. Pero esto se hace en detrimento de otra función de esta zona, más lenta, de distanciamiento, de síntesis personal y de resistencia cognitiva".

3.- Que el diagnóstico es un juicio acerca de la enfermedad de un individuo.

El Dr. Pedro Laín Entralgo, filósofo e historiador de la medicina se pregunta y da respuesta a sus interrogantes: ¿Qué es la enfermedad humana y qué son realmente las enfermedades individuales?, ¿En qué consiste la tarea de conocerlas?, ¿Cómo en consecuencia debe ser obtenido tal conocimiento cuando es un profesional quien  lo busca? Asumida la  mencionada enseñanza de la historia, la respuesta a estas interrogantes solo puede alcanzarse mediante el examen directo y reflexivo de la realidad, en nuestro caso, la realidad propia del acto diagnóstico en tanto que momento operativo y cognoscitivo de una unidad más alta y compleja; el acto médico en su plenitud. La concepción  del diagnóstico que se propondrá se hallará integrada por las siguientes nociones:

3.1)     Diagnóstico es el conocimiento técnico y por tanto operativo del estado de salud en que ocasional o habitualmente se encuentra un individuo, humano; siempre a través de un proceso lógico si tal estado es la sanidad para conservarlo o mejorarlo y si es la enfermedad para descubrir la índole y la estructura de ésta para intentar curarla.

3.2)     De acuerdo con lo que es en sí misma la enfermedad humana. En la estructura del diagnóstico deben articularse cuatro saberes; uno procedente de la observación detenida del cuadro clínico; tocante otro a la causa externa del proceso morboso en cuestión; otro concerniente al desorden orgánico en que la enfermedad estudiada tiene su causa próxima, desorden que en proporción variable siempre será anatómico y procesal; otro en fin relativo a lo que en la enfermedad sea modo de vivir – biológico, social y personal – la persona enferma  y no sólo como consecuencia del mencionado desorden orgánico, también en ocasiones como con causa suya.

3.3) En el juicio diagnóstico. Por tanto deben concertarse de manera adecuada un componente técnico (obtención de los datos objetivos sobre los cuales dicho juicio se funda), otro epistemológico y gnoseológico (idea correcta de lo que es conocer una vida humana en cuanto que morbosamente realizada en una de sus partes integrales y correcta aplicación del método en que esa idea se exprese), otro sociológico (conocimiento de las implicaciones sociales que la obtención y la declaración del saber diagnóstico ineludiblemente llevan consigo), otro ético (clara consciencia de los problemas de este orden que comporta la exploración del enfermo y la comunicación de las conclusiones a que respecto de su estado haya llegado el profesional) y otro en fin, estético (un saber práctico y teorético acerca de o que es “arte”, no sólo “ciencia” y “técnica” en la operación diagnóstica).

4.-Que la psiquiatría es rama de la medicina.

Es una amalgama de conocimientos que incorporan el paradigma médico pero que no se agotan ahí, es un conjunto de saberes debieran abordarse a través de la transdisciplina.

Sin embargo el surgimiento de la psiquiatría está marcado por su supeditación al poder y la discusión acerca de la salud y las enfermedades mentales ha tenido siempre un matiz ideológico, particularmente en lo que se refiere a la psicosis y a los llamados trastornos del desarrollo, la prueba está plasmada en los sistemas de clasificación de las enfermedades mentales, especialmente en el absurdo que representa el sistema estadounidense conocido como DSM - Manual Diagnóstico y estadístico de las Enfermedades mentales por sus siglas en inglés - que ha pasado por varias versiones hasta llegar a la actual, el DSM 5. En las sucesivas revisiones ha ido perdiendo – cada vez más – la base científica y se ha convertido, según Herb Kutchins y Stuart Kirk en la biblia de la iglesia de un nuevo culto que tiene como dogma central la existencia de la enfermedad mental. Quienes participan en su elaboración se convierten en sacerdotes apelan a la pseudociencia y olvidan que la ciencia se construye a partir de la observación empírica y no se hace por acuerdo de comités de “expertos”. En su redacción y estructura guarda una gran similitud con el Malleus Malleficarum y acaso tenga la misma utilidad. El Malleus Maleficarum conocido también como el Martillo de las Brujas es probablemente el tratado más importante que se haya publicado en el contexto de la persecución de brujas del Renacimiento.

En la actualidad por desgracia la investigación y el tratamiento médicos están dirigidos por el poder económico que representa la industria farmacéutica que con fin de ver aumentadas sus ya de por sí cuantiosas ganancias. Apoyada por el poder político impulsan la medicalización en todos los ámbitos de la vida humana y en todas sus etapas.

En el caso de las llamadas enfermedades mentales se ve muy claramente, los síntomas son elevados a la categoría de entidades nosológicas y los trastornos se extienden de la infancia a la edad adulta, caso sobresaliente el TDAH que ahora según el canon psiquiátrico debe diagnosticarse en la edad adulta para disfrazar el concepto de locura moral de los siglos XIX y XX.

También observamos el movimiento a la inversa, las categorías “diagnósticas” del adulto son aplicadas a la infancia y escuchamos despropósitos como el mito de la bipolaridad infantil y después de reír viendo los criterios diagnósticos nos da escalofrío el tratamiento farmacológico propuesto.

Todo esto ocurre en el marco de un ingenuo e incongruente enfoque biologicista haciendo pedazos o ignorando los avances indudables de la ciencia cognitiva que aún no pueden superar el dualismo cartesiano y afirman que la idea de la mente como producto del cerebro es provisional.

5.- Que la salud mental la definen la medicina, la psicología y la psiquiatría.

 Siendo la mente del humano lo que le distingue y la inteligencia y el pensamiento partes centrales de la vida mental cobra la mayor importancia el concepto de salud mental que se ha definido de distintas formas partiendo de los ideales de la Grecia clásica que eran eutymia (paz en el alma), eudaimonía (felicidad) y sophrosyne o ataraxia (templanza), desde entonces ha sido definida de muchas formas para diferentes fines, pero siendo el pensamiento y la inteligencia lo que define al ser humano, estos atributos deben estar matizados por un sentido ético, una responsabilidad con los otros, con el mundo, con el porvenir asumiendo el deber de buscar el bienestar de todas las personas, la justicia y la equidad, el respeto a las diversidades, la protección del medio ambiente y el respeto a las generaciones por venir.

El sujeto mentalmente sano es aquel que tiene un marco ético – filosófico firme y equilibrado entre sus necesidades internas y las exigencias externas. Libertad interna, sin prejuicios, constructivo, con capacidad de empatía, no puede actuar en forma destructiva, se adapta como aceptación temporal, en tanto puede cambiar, sin proclividad a la agresión, maneja sus emociones en forma equilibrada y con justicia. Es capaz de involucrarse sentimentalmente. Es un continuum, se progresa día con día, transmite lo que puede transmitir.

La salud mental tiene como base la posesión de un aparato somatopsíquico adecuado (sano), con un cerebro bien desarrollado.

6.-Que la educación es acumulación de información y objeto de mercado.

En el texto se aborda la problemática del no aprender en la escuela que es en realidad una confusión entre los conceptos de educación, enseñanza y aprendizaje, se funden en una amalgama en la institución de enseñanza, que apuntalada en el lenguaje pseudocientífico afirma falacias.

En su etimología el concepto nos remite la idea de guiar y de extraer lo mejor de un individuo por eso la educación es la vía privilegiada para la formación de hombres mentalmente sanos.

Las definiciones propuestas de la educación son extraordinariamente diversas, dispares y aún contrapuestas. Cada autor trata de responder desde su status vital, científico, ideológico, etc. Lo que lejos de oscurecer enriquece el concepto. Algunas significativas propuestas pueden ser: “perfeccionamiento intencional de las facultades específicamente humanas” (V. García Hoz). “La actuación radicalmente humana que auxilia al educando para que dentro de sus posibilidades personales y de las circunstancias viva con la mayor dignidad y eficiencia” (J.Tusquets). “La educación consiste en desenvolver de un modo proporcional y conforme a un fin todas las disposiciones naturales del hombre y conducir así toda la especie humana a su destino” “Un hombre es lo que su educación hace de él” (I. Kant). “La educación es una función de la sociedad. La educación adapta a los jóvenes a las necesidades de la sociedad” (W. Dilthey). “La educación es la organización de los recursos biológicos individuales, de cuantas capacidades de conducta se hacen adaptables a su medio físico o social” (William James). “La educación es humanización, el proceso que nos hace hombres” (Max Scheller). “La educación es una función real y necesaria de la sociedad humana mediante la cual se trata de desarrollar la vida del hombre y de introducirla en el mundo social y cultural apelando a su propia actividad” (L.Luzuriaga).

Ante la profusión y la disparidad de ideas concluyo: La educación es el proceso interminable de  formación de seres humanos, por otros humanos que no pueden prescindir de su humanidad durante el proceso con todo lo que implica.

 La educación es aprendizaje tanto del educador como del educando.

En el Ocaso de los Dioses Nietzche formula tres tareas por las que se requieren educadores: hay que aprender a mirar, a pensar, hablar y escribir. El objetivo de este aprender según Nietzche la “cultura superior”. Para el filósofo norteamericano David Foster Wallace educarse es aprender a pensar y decidir en qué pensar.

Otra vez el filósofo Byung-Chul Han; precisamente por su egocentrismo autista, por su carencia de negatividad, el idiot savant obtiene resultados solo realizables por una calculadora. En el marco de la positivización general del mundo, tanto el ser humano como la sociedad se transforman en una máquina de rendimiento autista.

7.-Que se puede eludir a la ética a través de la moral.

En lo que respecta al ámbito de la salud estamos llenos de deontologías que imponen deberes morales pero reflexión acerca de la ética sigue brillando por su ausencia.

Si bien es importante leer lo escrito se debe atender también a lo que no se escribe son preguntas que enfrentan cuestiones ominosas: ¿Qué entendemos por infancia? ¿Qué queremos de los niños?, ¿Qué obligaciones les estamos imponiendo? ¿A qué futuro los condenamos cancelando su porvenir? Y en este punto debemos dejar el lápiz a un lado y pensar ¿Por qué necesitamos diagnosticarlos y al servicio de qué o quienes están esos diagnósticos?

Textos utilizados:

2012 Byung – Chul Han. La Sociedad del cansancio.

Colección Pensamiento Moderno Herder Editorial.

Barcelona, España.

1982 Pedro Laín Entralgo. El Diagnóstico Médico Historia y Teoría.

            Editorial Salvat. Barcelona España.

2007 Diccionario de Ciencias de la Educación.

            Santillana Oceano. España.

  • Compasión: es un sentimiento humano que se manifiesta a partir y comprendiendo el sufrimiento de otro ser. Más intensa que la empatía, la compasión es la percepción y comprensión del sufrimiento del otro, y el deseo de aliviar, reducir o eliminar por completo tal sufrimiento. Es un sentimiento que impulsa a la acción.

Addendum: Considerando lo que precede, los participantes del Primer Congreso Mundial de Transdisciplinariedad (Convento de Arrábida, Portugal, 2 a 7 de noviembre de 1994) adoptan la presente Carta como un conjunto de principios fundamentales de la comunidad de espíritus transdisciplinarios, constituyendo un contrato moral que todo signatario de esta Carta hace consigo mismo, fuera de toda coacción jurídica e institucional.

Artículo 1. Toda tentativa de reducir al ser humano a una definición y de disolverlo en estructuras formales, cualesquiera que sean, es incompatible con la visión transdisciplinaria.

Artículo 2. El reconocimiento de la existencia de diferentes niveles de realidad, regidos por diferentes lógicas, es inherente a la actitud transdisciplinaria. Toda tentativa de reducir la realidad a un solo nivel, regido por una única lógica, no se sitúa en el campo de la transdisciplinariedad.

Artículo 3. La transdisciplinariedad es complementaria al enfoque disciplinario; hace emerger de la confrontación de las disciplinas nuevos datos que las articulan entre sí, y nos ofrece una nueva visión de la naturaleza y de la realidad. La transdisciplinariedad no busca el dominio de muchas disciplinas, sino la apertura de todas las disciplinas a aquellos que las atraviesan y las trascienden.

Artículo 4. La clave de la bóveda de la transdisciplinariedad reside en la unificación semántica y operativa de las acepciones a través y más allá de las disciplinas. Ello presupone una racionalidad abierta, a través de una nueva mirada sobre la relatividad de las nociones de «definición» y «objetividad». El formalismo excesivo, la absolutización de la objetividad, que comporta la exclusión del sujeto, conducen al empobrecimiento.

Artículo 5. La visión transdisciplinaria es decididamente abierta en la medida que ella trasciende el dominio de las ciencias exactas por su diálogo y su reconciliación, no solamente con las ciencias humanas sino también con el arte, la literatura, la poesía y la experiencia interior.

Artículo 6. En relación a la interdisciplinariedad y a la multidisciplinariedad, la transdisciplinariedad es multirreferencial y multidimensional. Tomando en cuenta las concepciones de tiempo y de historia, la transdisciplinariedad no excluye la existencia de un horizonte transhistórico.

Artículo 7. La transdisciplinariedad no constituye una nueva religión, ni una nueva filosofía, ni una nueva metafísica, ni una ciencia de las ciencias.

Artículo 8.La dignidad del ser humano es también de orden cósmico y planetario. La operación del ser humano sobre la Tierra es una de las etapas de la historia del universo. El reconocimiento de la Tierra como patria es uno de los imperativos de la transdisciplinariedad. Todo ser humano tiene derecho a una nacionalidad, pero, a título de habitante de la Tierra, él es al mismo tiempo un ser transnacional. El reconocimiento por el derecho internacional de la doble pertenencia –a una nación y a la Tierra– constituye uno de los objetivos de la investigación transdisciplinaria.

Artículo 9. La transdisciplinariedad conduce a una actitud abierta hacia los mitos y las religiones y hacia quienes los respetan en un espíritu transdisciplinario.

Artículo 10. No hay un lugar cultural privilegiado desde donde se pueda juzgar a las otras culturas. El enfoque transdisciplinario es en sí mismo transcultural.

Artículo 11. Una educación auténtica no puede privilegiar la abstracción en el conocimiento. Debe enseñar a contextualizar, concretar y globalizar. La educación transdisciplinaria reevalúa el rol de la intuición, del imaginario, de la sensibilidad y del cuerpo en la transmisión de los conocimientos.

Artículo 12. La elaboración de una economía transdisciplinaria está fundada sobre el postulado de que la economía debe estar al servicio del ser humano y no a la inversa.

Artículo 13. La ética transdisciplinaria rechaza toda actitud que niegue el diálogo y la discusión, cualquiera sea su origen, ideológico, cientista, religioso, económico, político, filosófico. El saber compartido debería conducir a una comprensión compartida, fundada sobre el respeto absoluto de las alteridades unidas por la vida común sobre una sola y misma Tierra.

Artículo 14. Rigor, apertura y tolerancia son las características fundamentales de la actitud y visión transdisciplinaria. El rigor en la argumentación, que toma en cuenta todas las cuestiones, es la mejor protección respecto de las desviaciones posibles. La apertura incluye la aceptación de lo desconocido, de lo inesperado y de lo imprevisible. La tolerancia es el reconocimiento del derecho a las ideas y verdades contrarias a las nuestras.

Artículo final. La presente Carta de la Transdisciplinariedad es adoptada por los participantes del Primer Congreso de la Transdisciplinariedad, no valiéndose de ninguna otra autoridad que aquella de su obra y de su actividad.

De acuerdo a los procedimientos, que serán definidos de acuerdo con los espíritus transdisciplinarios de todos los países, la Carta está abierta a la firma de todo ser humano interesado por las medidas progresivas del orden nacional, internacional y transnacional para la aplicación de sus artículos en la vida.